PARVOVIROSIS
Carmen Fernández
Centro Veterinario Punta
La parvovirosis es una enfermedad vírica muy grave y contagiosa que afecta a los perros. Puede afectar a perros de cualquier edad que no estén vacunados, aunque es especialmente virulenta en cachorros. Así mismo hay algunas razas más sensibles: Rottweilers, Dobermans y razas nórdicas.
El virus de la parvovirosis es considerado como nuevo, ya que fue descubierto en los años 70. se trata de un virus de gran resistencia que puede permanecer activo en suelos contaminados con materias fecales durante más de 6 meses.
Sintomas
Los síntomas más frecuentes son diarreas hemorrágicas, vómitos espumosos, apatía, anorexia, pérdida de peso, fiebre, dolor abdominal y en ocasiones muerte súbita.
En animales menores de 2 meses podemos encontrara una forma cardiaca que origina miocarditis y que va acompañada de disnea, gemidos y con frecuencia la muerte.
Transmisión
La vía de entrada es oral. Una vez que el virus ingresa en el organismo se multiplica en ganglios linfáticos para pasar posteriormente a la sangre y diseminarse por distintos órganos (intestino, médula ósea, corazón...).
Finalmente el virus es eliminado por las heces, siendo estas la fuente de
contagio para otros animales.
En el intestino el virus produce la destrucción de las células intestinales, lo que origina diarreas con pérdidas importantes de líquidos y proteínas. Esta destrucción celular predispone al padecimiento de infecciones bacterianas.
En la médula ósea el virus origina una disminución de glóbulos blancos
fundamentales para la defensa del organismo, aumentando también el riesgo de sufrir infecciones bacterianas secundarias.
Diagnóstico y tratamiento
El diagnóstico se realiza en base a la historia clínica, síntomas, análisis
sanguíneos y detección del virus en las heces mediante test serológicos, aunque con frecuencia estos tets pueden dar resultados falsos negativos (en los primeros días o pasados 12 días de la infección).
El tratamiento debe iniciarse cuando se detecten los primeros síntomas. Debido a que se trata de un problema vírico no existe tratamiento y por tanto lo que se debe hacer es intentar mejorar los síntomas clínicos y mantener al animal para que su sistema inmunitario luche contra el parvovirus. El tratamiento se basa en evitar la deshidratación y el desequilibrio electrolítico, evitar infecciones bacterianas mediante antibióticos y aplicar antieméticos para las nauseas y los vómitos.
La eliminación del virus por las heces puede durara hasta 21 días
Prevención
La prevención es la base para luchar contra esta infección. La vacunación correcta y el control del ambiente son muy importantes. El plan de vacunación se inicia a las 6 semanas de vida y debe continuarse anualmente durante toda la vida del animal.
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http://www.mevepa.cl/modules.php?name=News&file=article&sid=163
Enteritis por Coronavirus canino
La enteritis causada por el coronavirus canino (CVC) es una enfermedad altamente contagiosa, de diseminación rápida, más severa en cachorros jóvenes, sin embargo los perros de cualquier edad, sexo y raza son susceptibles.
El virus del coronavirus se puede excretar en la heces por 2 semanas o más y es transmitido principalmente por la vía fecal /oral. Los signos clínicos de la infección por coronavirus pueden variar mucho, haciendo difícil la diferenciación de coronavirus de otras causas infecciosas de enteritis. Adicionalmente, hay una forma asintomática de la enfermedad en la que los perros parecen clínicamente normales, aunque ocurre daño al intestino delgado y excreción del virus en las heces, diseminando la enfermedad a cualquier cachorro o perro adulto susceptible.
Los signos clínicos del coronavirus incluyen: inicio súbito de diarrea, que puede estar o no precedida de vómito, anorexia, letargo con o sin fiebre. Al principio del curso de la enfermedad, es importante considerar la infección por parvovirus canino-2 (PVC-2) como diagnóstico diferencial, aunque los signos de coronavirus son generalmente menos severos que los de PVC-2. Además el coronavirus tiende a ser autolimitante con recuperación en 8-10 días, siempre y cuando no haya factores secundarios concomitantes como parásitos, bacterias u otros virus.
El diagnóstico definitivo de la enfermedad causada por coronavirus puede ser difícil. El aislamiento del virus es problemático debido a que no crece bien en sistemas de cultivos de tejidos o células. El microscopio electrónico se puede utilizar para detectar el virus en heces frescas, pero si éste está presente en cantidades pequeñas, pueden ocurrir falsos negativos. La pruebas de neutralización de virus y ELISA para anticuerpos están disponibles, pero los títulos solo confirman que hubo exposición, pero no confieren protección. Recientemente se desarrolló una prueba de PCR transcriptasa inversa (por sus siglas en Inglés Reacción en Cadena a la Polimerasa), que detecta virus en las heces.
Patogénesis del coronavirus
Tanto en la forma clínica como en la asintomática de enteritis por coronavirus, la patogénesis es la misma. El virus ataca a las células maduras del epitelio de las microvellosidades que cubren las paredes del intestino delgado, causando que se atrofien y fusionen. Conforme se erosiona la punta de las vellosidades, la capacidad de absorción y digestión disminuyen resultando en diarrea. El virus se mueve hacia el intestino grueso y se excreta en las heces. Las células del epitelio basal en las criptas de las vellosidades del intestino delgado comienzan a dividirse rápidamente, para reemplazar a las células dañadas por el coronavirus. Si no hay factores que lo compliquen, el intestino sanará, las vellosidades se regeneran, y el perro solamente experimentará una diarrea leve y transitoria del coronavirus clínico, o inclusive puede parecer completamente asintomático. Sin embargo, otros patógenos entéricos que pueden estar presentes, tienen una fuerte afinidad por las células de las criptas en intensa actividad mitótica, pueden atacar y replicarse en ellas. Las vellosidades se hacen inclusive más redondeadas y pierden sus funciones de absorción y digestión, dando como resultado una enteritis severa que pone en peligro la vida. Ambas formas la clínica y la asintomática, pueden crear las condiciones para infecciones con múltiples patógenos 1 y enteritis canina que involucre a infecciones simultáneas o subsecuentes por más de un agente de enfermedad entérica, lo que ocurre comúnmente.
Su tratamiento es de sostén, aplicando antibióticos, terapia de fluidos, estimulantes del apetito, vitamina B, antieméticos, antidiarreicos y protectores de la mucosa intestinal.
La enfermedad es prevenida con la vacunación y con una buena higiene de los accesorios del perro, como pueden ser platos y perreras.
Leptospirosis canina
Producida por Leptospira canicola y Leptospira hicterohemorragiae.
La Leptospirosis canina conocida también como Tifus del perro, se conoce con este nombre al conjunto de zoonosis de curso agudo y febril, que presenta signos de alteración hepática y renal.
Los agentes etiológicos de la Leptospirosis canina, es decir microorganismos causantes de la enfermedad, pertenecen al género Leptospira. Si bien hay una sola especie causante de la enfermedad L.interrogansl, hay numerosos serotipos diferentes de Leptospira, siendo los que más comúnmente afectan al perro: Leptospira Canicola y Leptospira Hicterohemorragiae.
La distribución de la Leptospira es mundial, los animales susceptibles a ellos son la mayoría de los mamíferos domésticos y salvajes, el hombre y los animales de sangre fría.
La principal vía de contagio de la Leptospirosis canina está dada por el agua contaminada con orina de animales enfermos.
La Leptospira penetra en su nuevo huésped a través de la mucosa nasal, bucal, conjuntiva o de la piel herida.
La mayor prevalencia de la Leptospirosis se da en meses de alta temperatura y hay mayor frecuencia en los machos debido posiblemente a sus hábitos de olfateo y lamido de orina.
Patogenia de la Leptospirosis canina:
1- Entrada del agente al organismo animal
2- Distribución en el torrente sanguíneo
3- Respuesta inmune del paciente
4- Muerte del agente con liberación de toxinas (Fase tóxica)
Las Leptospiras que evaden dicha respuesta inmune, se depositan principalmente en riñones e hígado produciendo ruptura de glóbulos rojos ocasionando la característica coloración amarillenta de las mucosas.
Sintomatología:
Se puede observar un curso agudo y uno crónico de la Leptospirosis canina, pero la mayoría de las veces la enfermedad es subclínica (sin signos clínicos visibles).
En el curso agudo de la Leptospirosis canina, al comienzo hay una fuerte hipertermia, anorexia, vómitos y diarrea con sangre en ocasiones.
La orina suele ser oscura. Puede haber dolor renal a palpación del perro acompañado de la posición característica de encorvamiento del lomo hacia arriba (xifosis) debido al dolor. Luego pueden sumarse los signos de desorden renal con ulceraciones en la mucosa bucal y alimento ruinoso. Este curso agudo no se extiende mas de diez días y la mortalidad es del 70% al 90%.
La Leptospirosis crónica presenta signos inespecíficos con deterioro general del paciente. Suele durar unas 3 a 4 semanas y culmina con la muerte del perro.
Diagnóstico:
Clínicamente se evalúan los síntomas antes descriptos y ante la sospecha de esta enfermedad debe realizarse una evaluación de la orina, donde seguramente se encontrará una elevación de proteínas y hemoglobina.
Para confirmar el diagnóstico deben realizarse ensayos serológicos para determinar mediante el suero del paciente la presencia de anticuerpos a estos agentes. También puede observarse la Leptospira a través del microscopio en muestras de orina del paciente.
En la mayoría de los casos arribar al diagnóstico certero de la Leptospirosis canina puede ser un gran desafío, debido a la diversidad de síntomas que presenta la enfermedad, que son compartidas con otras patologías.
Pronóstico:
Es reservado, debido al daño renal y hepático. Como en cualquier enfermedad cuanto más rápido se comience con el tratamiento, mayor será la posibilidad de supervivencia.
Tratamiento:
Consiste en la combinación de antibióticos (Penicilina - estreptomicina). Conjuntamente al tratamiento antibiótico debe realizarse un tratamiento de reversión de síntomas, sumado a una dieta baja en proteínas y alta en nivel calórico.
Prevención y profilaxis:
Primeramente deben desinfectarse los sitios que fueron contaminados con la orina del perro enfermo y deben eliminarse roedores que puedan acceder al agua de bebida.
Las vacunas contra la Leptospirosis consisten en bacterias Leptospira Canicola e Icterohemorragiae. Su empleo es altamente discutido, debido a su limitación de serotipos del agente (No puede cubrir todos los tipos de agentes causales).
Además la formación de anticuerpos que producen la Leptospira influirían en los resultados serológicos antes mencionados (Anticuerpos por enfermedad o por vacunación?)
Si se decide realizar la vacunación, esta debe reforzarse cada seis meses y no anualmente como se realiza en muchísimos casos.
Hepatitis infecciosa canina
Afecta animales jóvenes sin vacunar (después de los dos años es raro) es originada por un virus. Se puede manifestar sobreagudas, agudas y crónicas:
En muchos casos de animales que contraen la enfermedad, esta infección tiene un curso rápido, los signos descriptos sólo se observarán un par de días (5 a 6). El animal retornará a la normalidad, sin que el clínico llegue a realizar la confirmación diagnóstica, pero como el virus se acantona en el riñón (túbulos) liberará virus infectivo incluso hasta 8 meses!!! . Por la gravedad y los signos confusos que tiene esta enfermedad, se debe vacunar a los cachorros a partir de los 60 días, para prevenir esta grave enfermedad, la vacuna viene combinada con Moquillo, con Parainfluenza siempre y en algunos casos además con Parvovirus y Leptospira (ojo! estas son vacunas a virus vivo pero atenuado por eso es muy importante que sea administrada por un Médico Veterinario que certifique una correcta preservación de la cadena de frio e inmunización adecuada).