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El Boyero de Berna es un grandullón de carácter amable y bondadoso, un auténtico "oso de peluche" al que dan ganas de abrazar continuamente. Su espectacular belleza exterior sólo se ve superada por su armonía y riqueza interior. Físicamente poderosos, no usan con frecuencia esa fuerza bruta, siendo pacíficos y tranquilos por lo general. Sin embargo, son buenos guardianes, defienden su territorio ante extraños con su potente ladrido, no suelen necesitar más para ahuyentar al intruso, por lo que no acostumbran a recurrir a la agresión.

De inteligencia viva, aprenden con facilidad y, con poco esfuerzo por nuestra parte, se convierten en amigos "educados" para la vida en familia. Muy apegados a su amo, no aguantan bien la soledad, no son perros para dejar solos en una finca (aunque yo opino que ninguno lo es, pero el Boyero aún menos).

Suelen hacer buenas migas con los niños y aguantar bien sus "travesuras", contando con que hayan tenido una correcta socialización, claro está. Es, en definitva, un perro de familia.

Pero también puede ser entrenado para otros menesteres, como por ejemplo el Agility, a pesar de su tamaño tienen la agilidad e inteligencia necesaria para este deporte cada vez más practicado en nuestro país.

 Nuestros Boyeros de Berna pertenecen a líneas de sangre belgas e inglesas. No es nuestro objetivo tener gran cantidad de camadas, todo lo contrario, pretendemos poner nuestro granito de arena en el mantenimiento y mejora de esta estupenda raza canina, contribuyendo con alguna camada esporádica. La salud y el carácter equilibrado son nuestros objetivos, intentamos disminuir la frecuencia de enfermedades genéticas y trastornos de carácter con fuerte componente hereditario. Para ello nuestros perros son sometidos a controles estrictos de salud y se cuidan los cruces al máximo.

Y si, además, con nuestros cachorros hacemos felices a otras tantas familias nos daremos por satisfechos.

De La Flor Entre Espinas