¿Cuándo pensar en Babesiosis?
Principalmente si el animal tiene o tuvo garrapatas. Muchas veces no hay otro dato de la reseña que sea orientador. Cuadros febriles con o sin anemia pueden ser sugestivos de esta enfermedad.
¿Qué es la Babesiosis?
La babesiosis es una enfermedad parasitaria de animales domésticos, causada por un hematozoario de ciclo indirecto: Babesia spp, y transmitida por garrapatas.
La babesiosis en el perro es causada por Babesia canis. Estudios recientes han demostrado que existen tres genotipos en todo el mundo, Babesia canis canis, Babesia canis vogeli y Babesia canis rossi (Lahler). De éstas, la que transmite Rhipicephalus sanguineus es la subespecie vogeli.
La Babesia canis se observa como trofozoítos piriformes en glóbulos rojos, siendo observados también en macrófagos y células endoteliales de pulmón e hígado.
Ciclo biológico
Los hospedadores definitivos son varias especies de garrapatas, en nuestro medio se trata de Rhipicephalus sanguineus.
En estas garrapatas, los merozoítos de Babesia colonizan el intestino y luego las glándulas salivales y el ovario, produciéndose de tal modo la invasión de la progenie, conocida como transmisión transovárica. De esta forma, las larvas que nacen de huevos infectados tendrán esporozoítos en sus glándulas salivales.
El hospedador intermedio es el canino donde las babesias se reproducen en forma asexual. Al ser éste picado por garrapatas infectadas comienza con una parasitemia transitoria que dura aproximadamente cuatro días. Luego se presenta una parasitemia más intensa alrededor del 15º día.
El microorganismo se replica a nivel endocelular en los eritrocitos, y puede localizarse también en macrófagos y células endoteliales de pulmón e hígado.
Hallazgos clínicos
Algunos de estos signos suelen estar presentes:
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Hipertermia
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Postración
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Bilirrubinuria
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Hemoglobinuria
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Anemia
El diagnóstico diferencial más frecuente y más si se trata de un paciente adulto, es la Leptospirosis.
Existen pacientes con Babesiosis y proteinuria, por lo tanto estaría siempre indicado realizar un frotis en un perro sospechoso o bien que haya tenido o tenga garrapatas.
También puede observarse hepatoesplenomegalia que se debe a la congestión pasiva e hiperplasia del sistema fagocítico mononuclear.
Valoración del enfermo
El paciente puede encontrarse en estado grave, que requerirá un tratamiento de sostén agresivo y urgente. El mismo deberá instaurarse antes de llegar al diagnóstico de certeza.
Estos pacientes evidencian un hematocrito bajo, palidez de las mucosas con o sin ictericia. En algunos casos pueden presentarse petequias por comienzo de una CID). Los pacientes premortem suelen tener insuficiencia respiratoria (mucosas porcelana y fumando en pipa).
Los enfermos moderados suelen presentar síndrome febril y alteraciones urinarias (bilirrubinuria, proteinuria y hemoglobinuria).
También la babesiosis puede presentarse en forma leve con anemia ligera y decaimiento, eludiendo de este modo al clínico.
Diagnóstico de certeza
El diagnóstico se efectúa al observar trofozoítos basófilos piriformes que miden 2.4 µm x 5 µm en el interior de los hematíes en los frotis sanguíneos.
Deberán realizarse extendidos de sangre capilar debido a que el acantonamiento de los eritrocitos es mayor en estos vasos. Un frotis de sangre periférica obtenida por punción de la vena cefálica antebraquial, de la safena externa, etc. con resultado negativo, no descarta esta patología. Por este motivo deberá obtenerse la muestra por punción de la cara interna del pabellón auricular, para lo cual debemos higienizar y luego desinfectar la zona de punción, teniendo cuidado que no queden restos de alcohol o antiséptico. Colocar una pequeña gota de sangre en unos de los extremos del portaobjetos y con otro, realizar un extendido fino. No colocar el porta en la heladera, con solo secarlo al aire es suficiente.
En sangre periférica acompañando la anemia regenerativa se observa anisocitosis, poiquilocitosis, policromasia y glóbulos rojos nucleados. Otros hallazgos comunes en esta enfermedad son la hiperbilirrubinemia, trombocitopenia, bilirrubinuria, hemoglobinuria.
Tratamiento etiológico
Se realiza mediante la aplicación de Dipropionato de Imidocarb por vía intramuscular. Esta droga interfiere con el metabolismo de los ácidos nucleicos y tiene un bajo metabolismo por lo que su acción persiste por varias semanas, el margen terapéutico es escaso, su principal efecto tóxico es la necrosis hepática y ocasionalmente necrosis tubular renal.
El específico en nuestro medio es el Imizol para bovinos, con una dosis para el canino de 6 mg/Kg. La aplicación debe ser intramuscular, la administración endovenosa disminuye el margen terapéutico, por lo tanto hay que evitar esta vía. Este medicamento presenta efectos colaterales muscarínicos con salivación, vómitos, diarrea y taquicardia, etc.. Es adecuado utilizar atropina y mantener al paciente hospitalizado por 24 horas (ver tratamiento de sostén).
Se puede repetir el tratamiento a los 15 días si el paciente no se ha negativizado.
No debemos olvidar que los organofosforados poseen también efectos muscarínicos, por lo que la administración de estas drogas en forma conjunta potencia los efectos tóxicos y es por tanto desaconsejable.
Tratamiento sostén
Este tratamiento es crucial en el enfermo grave, que requerirá glucocorticoides, transfusión de sangre fresca y heparina (en caso de CID).
En anemias muy severas será conveniente utilizar concentrado globular.
En caso de que el animal manifieste los efectos adversos al imidocarbo, se aconseja administrar atropina vía subcutánea.
Si se presenta diarrea severa deberá instaurarse fluidoterapia, básicamente con solución de ClNa o Ringer Lactato EV
Tratamiento sintomático
En caso de hipertermia se podrá utilizar dipirona 15 a 20 mg/Kg para dar bienestar al enfermo